Casi todos hemos experimentado este estado al menos una vez en la vida: falta de energía, falta de interés y ninguna motivación para actuar, ni siquiera para pensar en metas y tareas. En esos momentos, apetece hacer cualquier cosa con tal de evitar el trabajo. A veces, simplemente dan ganas de tumbarse y desconectar de todo. Veamos por qué aparece este estado y, lo más importante, cómo salir de él.
Las principales causas del autosabotaje interno
Existen varios factores clave que provocan la pérdida de motivación y el desinterés por el trabajo.
Un trabajo que no aporta satisfacción
Cuando la actividad que realizamos no conecta con nosotros a nivel interno, la energía para llevarla a cabo desaparece. Si el trabajo no inspira, la mente y el cuerpo comienzan a resistirse. En esos momentos, es fundamental hacerse preguntas sinceras: ¿por qué hago esto?, ¿cuáles son mis fortalezas?, ¿qué talentos tengo y cómo puedo desarrollarlos disfrutando del proceso y aportando valor a los demás?
Si sigues trabajando en un lugar que no te llena y te resulta pesado, intenta hacer una pausa y escucharte de verdad. Tienes muchas más capacidades de las que imaginas; a veces solo necesitas permitirte verlas.
La “pereza” como una ilusión
Desde mis años universitarios noté en mí una tendencia a postergar las cosas y lo interpretaba como pereza. Con el tiempo, al profundizar en este tema, llegué a una conclusión importante: la pereza en realidad no existe. Es solo una ilusión. Detrás de ella siempre hay una causa más profunda.
Recuerda la última vez que sentiste “pereza”. ¿Qué estabas experimentando realmente? Podría haber sido cansancio, falta de sentido en la tarea, bajo nivel de energía, malestar físico o la necesidad de hacer algo que no te resulta agradable. Cuando identificas la verdadera causa, trabajar con ella se vuelve mucho más fácil y cumplir con tus responsabilidades deja de sentirse como una obligación forzada.
Bajos niveles de energía y cansancio crónico
Esta es una de las razones más frecuentes y uno de los motivos más comunes por los que las mujeres acuden a mí: «No tengo energía. ¿Cómo puedo volver a sentirme en un estado de plenitud?»
Si te reconoces en estas palabras, las siguientes recomendaciones son para ti.
- Identifica dónde se está yendo tu energía
Existen muchas fuentes de desgaste energético: un trabajo que no te gusta, relaciones tóxicas, miedos constantes, situaciones sin resolver o viejas heridas emocionales. Obsérvate durante varios días y presta atención a después de qué situaciones o interacciones te sientes agotado/a. Anota tus observaciones y reflexiona sobre qué puedes cambiar o eliminar gradualmente de tu vida. - Encuentra actividades que realmente te recarguen
Cada persona tiene sus propias formas de recuperar energía. Para algunos son los paseos en la naturaleza, para otros los tratamientos de spa, y para otros los viajes. Piensa y escribe qué te llena a ti: meditaciones, prácticas de desarrollo personal, tiempo con amigos, rituales de autocuidado. Incorpora estas actividades de manera regular y notarás cómo tu nivel de energía aumenta día a día. - Observa tu estado a diario
Desarrollar la conciencia es fundamental. Presta atención a lo que sientes, a tu estado emocional y físico, a dónde se dirige tu atención y a lo que ocurre dentro de ti en cada momento. Esta autoobservación te ayudará a detectar los cambios a tiempo y a tomar medidas antes de caer en la apatía o el agotamiento.

