Representado por los Arcanos, la Templanza, simboliza la creatividad, la curación y la armonía. Aquellos con esta energía son capaces de lograr un equilibrio fino y un equilibrio en la vida.
Cuando la energía es buena
Las manifestaciones positivas de la 14ª Energía revelan aspectos profundos y creativos de la personalidad. Las personas con esta energía son muy emocionales y tienen sentimientos sutiles. Su mundo interior es rico y rico, y una gran inteligencia se combina con habilidades creativas y educación.
Estas personas se centran en la belleza y se esfuerzan por rodearse de belleza y creatividad. Para ellos es importante apoyar su mundo interior con actividades creativas y encontrar inspiración en lugares interesantes. Las personas con 14 energía reciben la naturaleza de la creatividad desde el nacimiento y pueden expresarse en diversas formas de arte, como el dibujo, la poesía, la música, la danza y otras.
Estos individuos tienen un alma sensible y vulnerable, lo que les da la capacidad de simpatizar y comprender fácilmente a los demás. A menudo realizan trabajos creativos solos, inspirados por fuentes internas. El amor por el agua, su uso como medio de limpieza y calmante, y el interés en las prácticas curativas y los métodos naturales para mantener la salud demuestran la armonía entre sus energías creativas y curativas.
Cuando la energía es baja
En un estado negativo, los propietarios de la energía 14 se vuelven demasiado vulnerables y susceptibles. Pueden permanecer durante mucho tiempo en estados de autoflagelación, sucumbir al llanto y al sufrimiento. Cierran su alma a los demás, retirándose en sí mismos. Al perder la fe y no utilizar sus habilidades creativas, bloquean el canal Divino que se les proporcionó desde el nacimiento. En un estado negativo, son incapaces de escuchar a su alma, dando preferencia a su mente y, por lo tanto, se empujan a un callejón sin salida. Las opiniones de los demás se vuelven muy importantes para ellos y no pueden tomar decisiones por sí solos. Como resultado, comienzan a vivir una vida predeterminada por el guión de otra persona. El apego excesivo al mundo material les lleva a comportarse como niños, exigiendo constantemente algo a los demás, mostrando caprichos e impulsividad.
También en el lado negativo está la falta de fe en las propias fuerzas y en el plan superior de existencia. Se vuelven insensibles, disolutos e ignorantes, mostrando mala educación. No saben contentarse con lo que ya tienen, sino que se esfuerzan por incrementar constantemente sus deseos y necesidades. Sus vidas carecen de moderación, equilibrio y armonía. Surgen diversas formas de adicciones, como el alcohol, las drogas, el juego y la glotonería.

